¡10 años!

Por EMNM | 11/09/2016 | 1 comentarios »

Un día como hoy, festividad de la Almudena, de hace diez años comencé la gran aventura que ha sido  este blog. A lo largo de todo este tiempo han pasado muchísimas cosas, grandes y pequeñas y este blog, al que le tengo mucho, cariño ha sido una de esas grandes cosas, pues ha sido el trampolín por el que nació Es Madrid no Madriz Magazine, la revista hermana de este blog que el año que viene cumplirá la friolera de seis años, que se dice pronto... La revista ha sido uno de los motivos por el que el número de entradas del blog se ha reducido en los últimos años, aunque también es cierto que este formato se ha quedado un poco anticuado. Precisamente por este motivo este blog tendrá su continuidad, aunque no desaparecerá, en un nuevo espacio más moderno y molón, se trata de una nueva página web en la que se unifican todos los contenidos y que, como no podía ser de otra manera, se llama Es Madrid no Madriz.


Os invito a todos a navegar por este nuevo espacio para que podamos seguir compartiendo historias, momentos e ilusiones durante muchos años más. También me gustaría aprovechar esta entrada cumpleañera para daros las gracias a todos aquellos que habéis hecho posible este blog porque, sin vosotros, nada de esto habría sido posible.

¡Muchas gracias!


Noviembre nos trae una de las festividades que más han cambiado a lo largo de los últimos años en España, el Día de Difuntos, hoy reconvertido y renombrado como “Halloween”, una fiesta que tiene sus defensores y detractores pero que ha venido para quedarse, de eso no hay ninguna duda.
En este número de noviembre hemos querido seguir siendo fieles a la tradición y nos hemos acercado a uno de los cementerios más hermosos e interesantes de Madrid, el Cementerio Sacramental de San Isidro, un camposanto de 120.000 metros cuadrados que desde 1811, alberga los restos de infinidad de personajes ilustres, muchos de ellos enterrados en suntuosos mausoleos que son verdaderas obras de arte. Pero también hay otros enterramientos más humildes albergan los restos de personajes no menos interesantes, como Pepita Tudó, la mujer que supuestamente posó para Goya en sus Majas y que se encuentra en un nicho medio olvidado o también el modesto sepulcro de una de las grandes cupletistas de todos los tiempos, La Fornarina. Precisamente a ella dedicamos el tema central de este número.




La arquitectura moderna madrileña tiene un nombre, es el del arquitecto gallego Antonio Palacios, cuyas magníficas obras se encuentran repartidas por todo Madrid. El Círculo de Bellas Artes, el Hospital de Jornaleros y el Banco Español del Río de la Plata -hoy el Instituto Cervantes- son algunas de las joyas arquitectónicas realizadas por este arquitecto, aunque quizás la más importante de todas es el Palacio de Comunicaciones, ubicado en la Plaza de Cibeles y que hoy es el actual Ayuntamiento de Madrid.
Este mes de octubre se cumplen 71 años de la muerte de Antonio Palacios, el gran arquitecto que tanto ha dado a la ciudad de Madrid, por ello hemos dedicado el tema central de esta revista a una de sus obras más importantes y significativas, el Palacio de Comunicaciones, un magnífico edificio que fue todo un referente tecnológico, de modernidad y que hoy es un icono de la ciudad.



Una de las instituciones culturales más desconocidas de Madrid es La Casa de Velázquez, instalada en un magnífico palacete que se encuentra ubicado en el distrito de Moncloa, justo a la entrada de Madrid, junto a la carretera de La Coruña. El nombre dado a esta institución hace alusión al pintor sevillano que, según cuenta la leyenda, acudía a este punto para pintar, pues este lugar cuenta con una de las vistas más espectaculares de la sierra madrileña.
Fundada en los años veinte del siglo pasado, la Escuela de Estudios Hispánicos Casa de Velázquez, forma parte de las Escuelas Francesas que se encuentran repartidas por todo el mundo, y cuyo objetivo no es otro que el de desarrollar todo tipo de actividades relacionadas con la ciencia y la cultura. La Casa de Velázquez es, además, un puente cultural y científico entre España y Francia, que se complementa con fructíferos intercambios de artistas y científicos de ambos países. Dicho sea de paso, algunos de estos artistas han pasado por las páginas de esta publicación en números anteriores.
La idea de fundar Casa de Velazquez surgió justo hace cien años, en 1916, pero también se cumplen ochenta años de su destrucción durante los primeros meses de la Guerra Civil, en 1936. Afortunadamente, tras la reconstrucción en los años cincuenta del siglo pasado, la Casa de Velázquez es hoy una institución notable donde la ciencia y la cultura son, principalmente, el motivo de su existencia.
Para celebrar los cien años de este proyecto, hemos incluido a la Casa de Velázquez como tema principal de este mes de septiembre, un mes en el que volvemos a la carga con nuevos temas y contenidos interesantes que esperamos sean de vuestro agrado. 



En este número de verano hemos dedicado el tema central a las leyendas urbanas madrileñas, porque una ciudad no sólo está hecha de edificios y calles, la gente y sus historias también forman parte de la ciudad.
Las leyendas urbanas, son historias curiosas e inverosímiles que se mezclan con el folclore, la superstición y con elementos sobrenaturales, todas ellas son relatos terribles que cuentan con un denominador común, una enseñanza, una moraleja. Antaño  estas historias circulaban de boca en boca, enriqueciéndose en los detalles o añadiéndose elementos autóctonos, contribuyendo así a dar una supuesta veracidad a los hechos. En la actualidad, en el mundo globalizado en el que vivimos, todo va más deprisa y una leyenda urbana se extiende por todo el planeta en cuestión de segundos, casos como el del perro y la mermelada, la chica de la curva o el estallido de una prótesis mamaria a una famosa en un avión, son un claro ejemplo de ello.
En Madrid, como en cualquier otra ciudad del mundo, hay infinidad de leyendas urbanas pero, de todas ellas, hay dos que posiblemente se podrían definir como leyendas urbanas  autóctonas y son las que aparecen en este número veraniego con el que nos despedimos hasta el próximo mes de septiembre.
Feliz verano




Los días 18 y 19 de junio, Renault llenará el Circuito del Jarama de pasión, de espíritu deportivo y de su característico glamour francés en el Renault Pasión TourAsí, convertirá el Circuito del Jarama en un auténtico tour multiactividad para toda la familia, donde hasta los más pequeños de la casa podrán disfrutar al máximo. 

Toda una serie de experiencias divertidas, emocionantes y gratuitas de la mano de Renault que nadie se puede perder. En un ambiente lúdico y familiar, los invitados podrán disfrutar de la actual gama de modelos de la marca del rombo, acompañados por los modelos de competición de la marca: el espectacular RS01 de 500 cv y el actual monoplaza RS16 del Mundial de Fórmula 1, que se acompañarán de los incombustibles Clio Cup X98 de circuito y Clio R3T de rallys.

Todo el público estará invitado a probar en el Circuito del Jarama y de forma gratuita el comportamiento dinámico y las prestaciones de los nuevos Renault, así como sus más modernas innovaciones en materia de seguridad y asistencia al conductor, tanto en pista como fuera de ella.
Actividades para todas las edades

Pero el Renault Pasión Tour se presenta también como un completo evento de actividades para disfrutar en familia. Los asistentes se encontrarán con diferentes Zonas Pasión donde podrán dar rienda suelta a sus sentidos con diferentes formas de diversión para cada miembro de la familia. En la Zona Aventura se podrá desde “flotar en el aire” en el simulador de caída libre, hasta surfear unaola permanente como se haría en las playas de Hawaii o escalar un rocódromode 6 metros de altura. Mientras en la Zona Gourmet se podrá aprender a crear los platos de cocina creativos más sabrosos en un espectacular “show cooking”con los mejores chefs. Para hacer un alto en el camino en busca de sombra y descanso, la Zona Tecnología es perfecta, con un chillout para sentarse a la sombra, cargar el móvil y descubrir cómo se carga el modelo eléctrico Zoe en un enchufe convencional o cómo funciona el sistema de infoentretenimiento R-Linkde Renault.

Los más pequeños también tendrán su espacio en la Zona Kids, pudiendo convertirse en sus personajes favoritos en la zona de pintacaras o disfrutar al máximo en los castillos hinchables y con increíbles espectáculos de magia. El evento se completará con mucho estilo en la Zona Diseño con un vanguardista Pop-up Market donde encontraremos un exclusivo merchandising de Renault competición y diferentes piezas de moda y de diseño de jóvenes artistas españoles.


Otra original actividad que Renault tiene preparada es una carrera de running el domingo 19 de junio por la mañana que se hace eco de su programa Renault Runners, recorriendo todo el circuito y entregando fantásticos premios a los que logren las mejores marcas. En definitiva, una forma muy distinta y peculiar de atravesar la línea de meta del Jarama.

Y al que le guste conducir, estará de enhorabuena... La pista de karts del Jarama estará abierta de forma ininterrumpida durante todo el fin de semana para el disfrute gratuito de los asistentes. Algo que se podrá complementar con las competiciones virtuales en los simuladores de conducción en los boxes del circuito.

Para participar en estas jornadas gratuitas tan divertidas, sólo es necesario darse de alta en la web www.renaultpasiontour.es e inscribirse en las actividades de conducción que propone el Renault Pasión Tour, accediendo además al sorteo de un Nuevo Renault Megane entre todos los asistentes al Jarama.

Para llegar de la forma más cómoda al circuito, Renault fletará autobuses propios cada hora desde las 9 horas de la mañana, saliendo desde la Plaza Castilla de Madrid hasta el circuito y regreso. Tampoco habrá problema de aparcamiento, puesto que todos los aparcamientos del Circuito estarán habilitados para dejar el coche durante toda la jornada.

Apúntate en www.renaultpasiontour.es 

 #RenaultPasionTour




El pasado 28 de mayo, se disputó en Milán la final de la Copa de Europa de fútbol. Para alegría de los madrileños, dos equipos de la capital fueron los finalistas, el Atlético de Madrid y el Real Madrid, siendo éste último el vencedor en la tanda de penalties, consiguiendo la que es su undécima copa. 
El fútbol posiblemente sea una estupenda manera de dar publicidad a una ciudad pero también es un negocio turístico. Prueba de ello es que el Museo del Real Madrid es uno de los museos más visitados y rentables de la ciudad, sólo superado en número de visitantes por el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía. Hasta el verano pasado, el Museo Thyssen-Bornemisza superaba en visitantes al museo madridista, pero, en la actualidad, el Thyssen ha sido relegado a un cuarto puesto en el top ten de los museos capitalinos, para disgusto de los aficionados al arte. 
Tanto si se es aficionado como si no, el fútbol es un atractivo más que ofrece una ciudad, en el caso de Madrid mucho más porque el Real Madrid ha sido elegido como el mejor club de fútbol del mundo del siglo pasado y todo apunta que volverá a serlo en este convulso siglo XXI. Por este motivo hemos dedicado el tema central de este número al Museo del Real Madrid, un museo que, aparte de su valor deportivo, es también una parte importante de la historia y la cultura popular de la ciudad.



Hace mucho tiempo que no subo un post de la serie: “Ayer y hoy” que, dicho sea de paso, comencé con este tipo de montajes allá por el año 2007, no digo másss...

Para no perder las buenas costumbres, vuelvo con una imagen de ayer, realizada por el gran Santos Yubero, junto a otra menos llamativa tomada en el mismo sitio procedente de una captura de Street View de Google. En esta ocasión, la imagen corresponde al mítico Café Pombo, que se ubicaba en el número 4 de la calle Carretas. 

El origen de este emblemático lugar se remonta a finales del siglo XVIII, cuando un hombre procedente de Santander, instala una botillería que más tarde se convertiría en el famoso café. Hay que recordar que las botillerías de Madrid fueron una especie de bares muy populares que, con el tiempo, se fueron transformando en cafés, como el caso del Café Pombo.

A principios del siglo XX este lugar se convirtió en uno de los míticos cafés de tertulia de Madrid. Por allí pasaron todo tipo de personalidades, entre ellos Ramón Gómez de la Serna, quien hizo de este lugar su “Sagrada Cripta” como él lo denominaba.

El Café Pombo y sus tertulias fueron singulares sobre todo por lo heterogéneo de los tertulianos, nada que ver con los tertulianos de hoy en día que parecen habitar en todas las radios y televisiones del país y que, en muchos casos, son como el Maestro Liendre, que de todo saben y de nada entienden. En este lugar no había cabida para tertulianos de medio pelo, sólo la crème de la crème de la intelectualidad tenía cabida en sus famosas tertulias. Se podría decir, sin lugar a dudas, que el Pombo fue uno de los epicentros de las vanguardias en España, un lugar donde los poetas, escritores, artistas  y bohemios se reunían los sábados por la noche para hablar de todo, excepto de política, toros y fútbol.

El ocaso de las tertulias del Pombo se inicia con el estallido de la Guerra Civil, cuando Gómez de la Serna se ve obligado a huir a la Argentina. Con su desaparición, el café nunca más volvió a ser el mismo y las tertulias dejaron de ser, por razones obvias, la ventana al mundo y a la modernidad. Desde entonces el café perdió su espíritu y entró en decadencia.

El Café Pombo cerró sus puertas definitivamente el 8 de septiembre de 1950 y todos los enseres, como las mesas de mármol, las banquetas de terciopelo o los divanes de peluche rojo fueron vendidos en almonedas. Para mayor desgracia, el viejo edificio que ocupaba el café fue demolido y en su lugar se levantó una espantosa mole que hoy alberga el Registro Auxiliar de la Consejería de Presidencia, Justicia y Portavocía del Gobierno.

Pese a todo, el recuerdo del Pombo se mantiene en la memoria colectiva y en algunos objetos diseminados por Madrid que pueden hacer las delicias de los más fetichistas, como una de las mesas del café, que se encuentra en el Museo del Romanticismo o el lienzo que presidía todas las tertulias titulado, como no podía ser de otra manera, La tertulia del Café de Pombo, un óleo sobre lienzo pintado por José Gutiérrez Solana en 1920 que se encuentra en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía y que, hace unos años, tras su restauración, se descubrió que esta pintura está realizada sobre otra de temática religiosa, concretamente una cripta, que en nada se parece a la “sagrada” cripta a la que se refería el gran Gómez de la Serna.


Fuentes: Museo del Romanticismo


Mayo es un mes muy festivo para los madrileños por contar con dos de las fechas más señaladas del calendario festivo: el Dos de Mayo, día en el que se conmemora el alzamiento de los madrileños contra el ejército de Napoleón y el 15 de mayo, festividad de San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid. 
Mayo también es un mes de celebración para el equipo de Es Madrid no Madriz Magazine, pues precisamente en mayo de 2012 lanzamos nuestro primer número. Hoy, cuatro años después, podemos decir con orgullo y satisfacción, que lo que en un principio nació como un proyecto, se ha consolidado y se ha convertido en la única revista de temática madrileña orientada a la cultura, el ocio y el espectáculo, todo ello sin ayudas institucionales y con total independencia.
Estos cuatro años han sido muy productivos, hemos realizado cientos de entrevistas, nos hemos adentrado en infinidad de rincones y descubierto algunos de los secretos que esconde Madrid y todo ello ha sido gracias al pequeño gran equipo que forma esta revista, compuesto de jóvenes profesionales que, con cariño y dedicación, han aportado todo su buen hacer. Pero si el contar con un equipo de lujo es imprescindible para publicar una revista como esta, no menos importantes son sus lectores que, a juzgar por los datos que aparecen en esos casi incomprensibles sistemas de medición de resultados, superan los 5.000 lectores al mes. 
Cumplimos cuatro años con la alegría que esto supone pero también con el sincero agradecimiento a todos los que han hecho posible que podamos llegar tan lejos, a todos... ¡GRACIAS!





España es un país en el que, afortunadamente, no existe la pena de muerte, aunque sí hubo un tiempo en el que su aplicación era una práctica legal y habitual. Hasta los años setenta del siglo pasado, la Ley y los jueces podían dictaminar si un delincuente debía ser ajusticiado o no.  

A diferencia de otros países, en España, cuando se condenaba a alguien a la pena capital se hacía mediante el famoso garrote vil, un aparato muy sencillo que servía para romper el cuello al condenado y darle una muerte rápida, aunque eso no era lo habitual, generalmente los condenados morían estrangulados tras una larga agonía, como le ocurrió al famoso asesino José María Jarabo, que tardó bastante tiempo en morir, según parece, por el gran tamaño de su cuello.

Con la pena de muerte la sociedad se libraba de lo que consideraba un peligro social aunque, paradógicamente, esa misma sociedad también se manchaba las manos de sangre. Esta tarea, la de la propia ejecución, recaía en las manos del verdugo, normalmente personas sin recursos que por desesperación aceptaban este “trabajo”.

Casimiro es el nombre de una de esas personas que se vieron obligadas a matar en nombre de la Ley. Vivía en una casucha ruinosa de ladrillo en el Madrid de los años treinta del siglo pasado, en lo que hoy es el barrio de La Elipa, que por aquel entonces no era más que un descampado con alguna que otra casucha ruinosa.

La historia de Casimiro se hizo pública en enero de 1930 cuando unos reporteros de la revista Crónica fueron a visitarle. La narración de la visita y la posterior charla con el verdugo que publicó este medio, pone en evidencia una de las cosas a las que se tenían que enfrentar estas personas: el rechazo social. Los verdugos, además de sufrir el cargo de conciencia al que inevitablemente se enfrentaban, tenían que lidiar con el estigma social: por el miedo y el rechazo que producían a la gente.

Los reporteros del Crónica cuentan que Casimiro era un hombre de 46 años de aspecto grave y adusto. Vivía en una casucha de ladrillo con su hijo, un niño pequeño que no paraba de jugar en medio de aquel arrabal desolado. Casimiro también compartía vivienda con su amigo, un señor mayor y casi ciego al que ayudaba económicamente ya que no se podía mantener por su cuenta.



La narración de la visita a Casimiro está llena de tópicos ingeniosamente hilados para poner al lector en la piel del reportero. El miedo y el morbo son dos de los tópicos que aparecen muy bien reflejados, como en el momento en el que preguntan a Casimiro por el número de personas a las que ha ejecutado. Casimiro responde inmediatamente diciendo: “yo no ejecuto a delincuentes; los ejecutan sus delitos”. El reportero asiente y vuelve a preguntar por el número de ejecutados. Al principio Casimiro no se atreve a decir una cantidad exacta, se hace evidente que no se siente orgulloso de su trabajo, sólo tras la insistencia del reportero, Casimiro cede y confiesa que han sido 16.

La entrevista finaliza con un alegato llamativo, una nota escrita a mano por el propio Casimiro con el deseo de que llegue pronto la abolición de la pena de muerte.

Por desgracia Casimiro nunca llegó a ver materializado su deseo, seis años después de esta crónica estalló la guerra y sus horrores, mucho mayores a los que hasta entonces tuvo que enfrentarse Casimiro. ¿Qué fue de él y de su hijo? eso es algo que posiblemente nunca lo sabremos.

Fuentes y fotos:
Crónica / Enero 1930



Los balcones madrileños siguen dando sorpresas, algunas un poco raras como este balcón al que he llamado "El Balcón Inquietante". No hace falta hacer una descripción detallada del mismo para saber porqué digo que es inquietante, sólo hay que ver el personaje que aparece a la izquierda... Otro elemento inquietante es el perro-gato-tejón-alimaña que hay en el lado opuesto.

Este balcón, como muchos otros que han aparecido en esta sección, tiene el aliciente de que va  cambiando periódicamente, hace unos meses, el ser que se asoma vestía de forma diferente y, si no recuerdo mal, portaba un quitasol.


La primavera es la mejor época para visitar algunos de los parques de Madrid que ahora mismo se encuentran en plena ebullición de color. Uno de los más bellos y más desconocidos, se encuentra en el distrito de Barajas, se trata del histórico parque de El Capricho.
Con más de doscientos años de historia, el parque depende en la actualidad del Ayuntamiento de Madrid y está declarado Bien de Interés Cultural (BIC). A diferencia de otras zonas verdes de la ciudad que pueden ser visitados todos los días del año, El Capricho sólo es visitable durante los fines de semana y en verano, de forma ocasional, se realizan actividades culturales. 
Este es un lugar repleto de belleza e historia que podría ser un importante foco cultural para la ciudad, algo que no parece importar demasiado a ninguno de los alcaldes y alcaldesas que ha tenido la ciudad de Madrid durante las últimas décadas. Desde hace años, las asociaciones vecinales y culturales han reclamado a las administraciones una mejor gestión de uso de estos jardines, así como la apertura de joyas históricas como es el Búnker del general Miaja, que se encuentra en el subsuelo del parque. También se ha pedido la apertura al público del palacio o la ampliación del horario de visitas. Todas estas demandas han sido escuchadas pero nunca se han tomado en serio ni en consideración.
Recientemente, la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha declarado que quiere potenciar este rincón de Madrid, abriendo de una vez por todas el búnker, del que tantas veces se ha anunciado su apertura. También se ha planteado la posibilidad de que el palacio pueda ser un centro de expositivo para las colecciones del Museo Nacional del Prado, materializando una vez más, el sueño, el capricho de la duquesa de Osuna.
Potenciar este parque abriendo al público el búnker e instalando una sala expositiva en el palacio, entre otras acciones, sería un lujo para Madrid aunque, a tenor de los sucesivos anuncios y propuestas que nunca se han materializado, la explotación del parque como recurso cultural y turístico se vislumbra como si de un espejismo se tratara. 
En este número primaveral nos hemos acercado a este maravilloso parque para conocer su historia y sus rincones secretos, con ello nos unimos a la demanda de todos los madrileños que deseamos que El Capricho vuelva a recuperar el brillo que tuvo en el pasado.


Los madrileños sabemos muy bien qué es el terrorismo islámico porque lo hemos vivido en nuestras carnes, por eso, hoy somos belgas, como ayer fuimos franceses, ingleses, israelíes, estadounidenses...

Todo nuestro apoyo a Bélgica y sobre todo a las familias y amigos de los asesinados y heridos en el brutal atentado de hoy.



Marzo es un mes con fama de ventoso y es el mes en el que, además, comienzan a sentirse los primeros signos de la esperada primavera. Uno de los lugares donde los efectos de la primavera temprana se hacen más evidentes es el Parque de El Retiro, un trozo de naturaleza en pleno corazón de Madrid.

El parque de El Retiro es, además, uno de los lugares preferidos por los madrileños y turistas para descansar, hacer deporte, relajarse y disfrutar de los innumerables monumentos repartidos por todo el parque. El más espectacular de todos ellos es, sin lugar a dudas, el monumento en honor al rey Alfonso XII, situado en el Estanque Grande. Este monumento es en realidad un espectacular conjunto escultórico en el que dejaron su huella artística arquitectos como José Grases Riera, el mismo que proyectó el modernista Palacio de Longoria y escultores como Miguel Blay y Fábregas, Aniceto Marinas, Ricardo Bellver, Mateo Inurria  o Mariano Benlliure.

Comenzamos este número haciendo una parada en este singular monumento para después continuar nuestro particular recorrido por la mejor selección de la cultura, el ocio y el espectáculo, con las mejores propuestas y los personajes más interesantes del panorama nacional e internacional.



Si la respuesta a la pregunta del enunciado es afirmativa, seguramente en tu día a día utilizas ciertas expresiones que sólo se escuchan aquí en Madrid, aunque algunas ya han traspasado fronteras. Expresiones castizas que, sacadas de contexto, no tienen mucho significado, aunque todas ellas tienen un origen y un por qué, estas son algunas de ellas, posiblemente las más populares.

¡ERES MÁS AGARRAO QUE UN CHOTIS!

Si un madrileño te dice esto, has de saber que no es un piropo, simplemente te está llamando tacaño. El término “agarrao” (agarrado) viene de la acción de agarrarse la cartera para no abrirla y evitar sacar el dinero. El chotis, como todo el mundo sabe, es un baile popular y castizo de Madrid que se baila en pareja, muy agarrados el uno al otro y sin separarse en ningún momento.



Una vez definido lo que significa el “agarrao” y el “chotis” es fácil de imaginar de dónde viene esta expresión tan popular y lo que significa.

LA CASA DE TÓCAME ROQUE

Muchas veces, cuando se dan todo tipo de disputas en un determinado lugar, se dice: “esto parece la casa de tócame Roque”. Esta es una expresión muy vieja que tiene su origen en Madrid, en una corrala que hacía esquina con las calles de Barquillo y Belén. El inmueble, derribado en 1850, fue durante mucho tiempo conocido por el nombre de la Casa de Tócame Roque por un hecho ocurrido allí.

Como toda corrala, la Casa de Tócame Roque tuvo una existencia muy animada, tanto por la convivencia de sus vecinos como por las disputas propias de una comunidad de estas características, disputas que llegaron al absurdo después de ser heredada por dos hermanos llamados Juan y Roque que se pasaban la vida discutiendo por cualquier cosa. Las discusiones fueron a mayores cuando recibieron este inmueble como herencia. Cuenta la tradición que se pasaban el día discutiendo por este hecho con este argumento:

– Juan: Tócame, Roque
– Roque: La casa tócame a mí, Juan

Al parecer, esta disputa duró varios años, tanto es así que la casa fue conocida por el nombre de “Tócame Roque” hasta su demolición. Con el paso del tiempo todo el mundo se olvidó de Juan y de Roque, pero todavía hoy se mantiene vivo el argumento de su disputa.

MÁS CHULO QUE UN OCHO

Esta es una expresión muy madrileña que se emplea para decir que alguien es muy altanero o jactancioso.

El origen de este dicho se remonta a principios del siglo XX. Por aquel entonces existía un tranvía, el número 8, que iba de la Puerta del Sol hasta San Antonio de la Florida. Este tranvía se llenaba de chulapos durante la festividad de San Antonio cuando se dirigían a la verbena, debió ser tan llamativo ver ese tranvía abarrotado de chulapos que pronto se acuñó el modismo: “más chulo que un ocho” que perdura hasta nuestros días.

LA POSADA DEL PEINE

Seguro que más de una vez has oído decir eso de ¡esto parece la posada del Peine! Se dice cuando en un determinado lugar, todo tipo de gente entra y sale sin pasar mucho tiempo en ese mismo lugar.

El origen de este dicho se encuentra a pocos pasos de la Plaza Mayor, en la Posada del Peine, un colorido edificio hoy reconvertido en un bonito hotel que, además, tiene el honor de ser el hotel más antiguo de Madrid.



La Posada del Peine fue una de las posadas más importantes que hubo en la ciudad cuando Madrid pasó a ser definitivamente la capital del reino a principios del siglo XVII. Por aquel entonces, Madrid no contaba con muchas ofertas de alojamiento y las que había eran de muy dudosa reputación. La Posada del Peine era una de las pocas que ofrecía un alojamiento algo menos miserable que las demás posadas y fondas de la ciudad y, además, su ubicación en la calle Postas, lugar de donde salían los carruajes de viajeros, la convertía en un atractivo alojamiento, el más frecuentado por todo tipo de personas y viajeros que venían a la joven capital. Por este constante trasiego humano, surgió el dicho: ¡parece la posada del Peine! 

Por cierto, el curioso nombre de esta posada se debe a que fue la primera de Madrid en ofrecer “amenities” a sus clientes: un peine atado a una cadena para evitar que los viajeros se lo llevasen ¡todo un lujo!

NARANJAS DE LA CHINA

Cuando alguien cuenta una historia poco creíble o promete hacer algo que nadie se cree, se suele responder con un: ¡naranjas de la China! Esto viene a ser una forma castiza de decirle al interlocutor que no te crees nada de lo que está diciendo. La expresión puede resultar extraña y absurda pero, como todo en esta vida tiene su explicación. 

Todo el mundo sabe que las naranjas son unos cítricos originarios de Asia, los chinos fueron los que se dedicaron, siglos atrás, al cultivo de esta popular fruta que los árabes introdujeron en España y que sólo se cultiva en regiones costeras como Valencia, donde el clima es óptimo para el cultivo de los cítricos.



En el pasado, los productos pesqueros, así como las hortalizas y frutas de climas más benignos, no eran habituales en los mercados madrileños por una sencilla razón, al tratarse de productos perecederos no llegaban en buenas condiciones a la capital debido a la lejanía del lugar de producción. Sólo algunos afortunados como los miembros de la corte podían disfrutar de productos como las naranjas, pues ellos contaban con sus propios mensajeros que surtían a la corte con este producto. El populacho tenía que conformarse con la promesa, casi siempre incumplida, de regalar naranjas como si de una joya se tratara, de ahí el dicho: “naranjas de la China” tan cargado de incredulidad.

Afortunadamente, hoy las naranjas son tan habituales que se podría decir que son un producto típico de Madrid, como Fontestad, las naranjas más de Madrid que nunca faltan en los mercados madrileños.

¿Te gustaría saber si realmente eres más de Madrid que la Cibeles? Fontestad te invita a comprobarlo en www.masdemadrid.com. No olvides retar a tus amigos a ver si son más chulos que un ocho o tan castizos como tú. 

#masdemadridque


Fuentes: Del hecho al dicho / Gregorio Doval (Ed. Del Prado, Madrid, 1995)



La ciudad de Madrid en el pasado año 2015 ha batido un nuevo récord de turistas, convirtiéndose en la ciudad más visitada de España. Muchos de esos turistas, nada menos que el 18,54 %, identifican la ciudad de Madrid con la Gran Vía, según el último estudio desarrollado por la empresa de transportes turísticos Busvisión.

La Gran Vía es uno de los escaparates más importantes y una de las zonas más fotografiadas de la ciudad por los turistas y también por los autóctonos. Aunque el edificio más fotografiado de este rincón de Madrid, posiblemente no se encuentre en la propia Gran Vía, sino su entrada. En este lugar se encuentra el Edificio Metrópolis, un elegante inmueble de aires afrancesados ubicado en el número 39 de la calle Alcalá, justo a la entrada de la Gran Vía que es, sin duda alguna, el edificio más fotografiado de todo Madrid.

El Edificio Metrópolis es el protagonista de este mes en Es Madrid no Madriz Magazine y con este emblemático y fotogénico edificio madrileño comenzamos nuestro recorrido en este número que, como es habitual, está repleto de contenidos, personajes y propuestas interesantes para disfrutar de este largo febrero  de 2016.




Hay muchas formas de contemplar la ciudad de Madrid, la más habitual es paseando por sus calles y sus plazas pero hay otra forma muy diferente de disfrutar del horizonte urbano de la ciudad y es contemplándola desde las alturas. 
Disfrutar de la ciudad desde las alturas no es una tarea fácil, no siempre se tiene la oportunidad de subir a los edificios más altos del centro histórico para contemplarla, aunque existen algunos que son accesibles para el público y que ofrecen unas espectaculares y curiosas postales de Madrid desde el aire.

En este número, el primero de 2016, nos asomamos a un nuevo año contemplando el horizonte urbano de Madrid y desde las alturas, cogeremos aire para comenzar un nuevo año repleto de proyectos y desafíos que esperamos poder compartir con todos vosotros, no sin antes desearos un feliz y próspero año 2016.